En los últimos años, las nuevas tecnologías han venido a completar este panorama futurista, donde el elemento humano tiende a ser reemplazado por la máquina hasta el límite de lo posible. Sin embargo, el proceso de automatización que afecta a la práctica totalidad de la industria del curtido no consigue desterrar totalmente la imagen del antiguo y entrañable curtidor, calzado con zuecos, ahora con botas de goma, y protegido con su delantal de cuero, ahora de plástico, imagen que pervive en determinados momentos del proceso. Sólo las condiciones de trabajo se han transformado radicalmen